Internet es la gran innovación de este siglo. Confluyen para hacerla posible, tres importantes revoluciones: la de la microelectrónica, la de las telecomunicaciones y la de la informática.
Un cambio profundo y de rápida expansión en la tecnología, está dando paso a un gran cambio en el plano de la organización social. El capitalismo es un sistema económico caracterizado, sobre todo, por un proceso evolutivo asociado con innovaciones técnicas y organizativas.
Telepresencia, una tecnología de avanzada en las telecomunicaciones, es una muestra de cómo este presente supera lo que en el pasado era del orden de la ficción.
Por ejemplo, viajar en el tiempo era un clásico de la ciencia ficción.
La “teletransportación”, era una forma de manipular el tiempo, al eliminar la distancia entre las personas.
La telepresencia es una versión actual de nuestra realidad.
Pero lo más importante no es la tecnología. Lo más importante es la naturalidad con la que asumimos las nuevas formas de relación social “no presenciales” como parte de nuestra cotidianeidad.
El poder de Internet. Internet quiebra la lógica clásica del capitalismo. Las empresas que no lo pueden procesar, están condenadas a desaparecer. Las nuevas empresas que aparecen poseen una lógica distinta. Y los usuarios pueden ejercer un papel activo que antes no existía.
Los últimos levantamientos sociales contra regímenes totalitarios que lograron permanecer durante décadas, dan un indicio claro del poder que pueden ejercer las personas comunicadas.